Los océanos del mundo están abarrotados con residuos plásticos. Eso destruye el ambiente, desequilibra la fauna marina y amenaza nuestra salud. Es una crisis global de tal gravedad que si no actuamos ya, las generaciones futuras se van a encontrar con un cataclismo ambiental que puede ser imposible de resolver. Un documental busca generar conciencia al respecto a nivel mundial.

Con la presencia del secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, se llevó adelante el lanzamiento de Ocean 0KM: Volviendo a Cero, que tiene como objetivo concientizar sobre el cuidado del océano, un recurso que depende del trabajo en conjunto de toda la población. Por eso, referentes de las distintas instituciones que participan visitarán 24 ciudades costeras, en más de 11 distritos bonaerenses.

Para conocer un poco del problema pueden recurrir a “A Plastic Ocean” (“Un Océano Plástico”, en español) una película que muestra los efectos devastadores de la contaminación del plástico en nuestros océanos. Durante cuatro años un equipo de productores, especialistas y científicos al mando del director Craig Leeson, estudiaron y grabaron las graves consecuencias ambientales del uso abusivo e irresponsable que los humanos hacemos de este material.

Desde niño, el sueño de Craig era estudiar las ballenas azules. Pero cuando finalmente pudo cumplir ese sueño, se encontró con un obstáculo: el ambiente en el que encontraría a las ballenas no era prístino e intoxicado, sino que estaba lleno de plástico. Así se sumó a la causa de hacer una película que visibilice la problemática.

El origen del problema es la cantidad de plástico que usamos. Cada año, la humanidad utiliza más de 300 millones de toneladas de plástico nuevo. La mitad sólo se utiliza por única vez, normalmente por menos de 12 minutos. Y seguimos produciendo más y más cada año. De todo ese plástico, sólo el 5% se recicla, 40% termina en rellenos sanitarios, y unos ocho millones de toneladas acaban en los océanos cada año.

Las mismas cualidades que hacen del plástico un producto ideal, que es duradero, versátil y barato, lo convierten en uno de los principales contaminantes. Porque no se  degrada, porque lo usamos para todo, y porque, por ahora, es más barato tirarlo y producir nuevo que reutilizar y reciclar.

Algunos datos para ilustrar la situación:

  • La industria de los envases genera el 40% del total del plástico que usamos.
  • Cada año, en el mundo se usan unos 500 billones de bolsas de plástico. Más de un millón por minuto.
  • Una bolsa de plástico se usa aproximadamente sólo 15 minutos antes de ser desechada.
  • Durante los últimos 10 años produjimos más plástico que en todo el siglo pasado.
  • Si seguimos así, para 2050 habrá más plástico que peces en los océanos.

Este uso irresponsable tiene consecuencias. Los océanos cubren más del 70% de la superficie del planeta. Cumplen un rol fundamental en la regulación del clima, la provisión de oxígeno y son la base de una de las cadenas alimenticias. Su conservación es crucial para la supervivencia de la humanidad.

Durante el rodaje en 20 locaciones diferentes alrededor del mundo, los productores fueron testigos de los efectos y los consideran devastadores. Hay partículas plásticas en todos los océanos, incluso en lugares alejados de las conglomeraciones humanas. Miles de especies marinas sufren consecuencias directas de la contaminación plástica y más del 90% de las aves marinas han digerido piezas plásticas en algún momento de su vida. En una escena del filme, la bióloga Jennifer Lavers secciona un ave marina y encuentra que tiene más de 230 piezas de plástico en su estómago.

La acción del sol, las olas y la sal descomponen los residuos plásticos en micro partículas que se mezclan con el plancton que flota en las superficies. El plancton es el primer elemento de la cadena alimenticia y uno de los pulmones del planeta, porque produce más de la mitad del oxígeno que respiramos. Los océanos hacen posible nuestra vida en la Tierra. No hay forma de separar las partículas plásticas del plancton, por eso hay que impedir que siga llegando el plástico al mar.

Además, hay toxinas que las industrias y la agricultura vuelcan a los cuerpos de agua hace décadas, que se adhieren a estos plásticos. Por un proceso llamado bioacumulación, la concentración de esas toxinas va en aumento en la medida que sube la cadena alimenticia. Es decir que el pescado que nosotros consumimos tiene una seria cantidad de toxinas que muy probablemente contribuya al desarrollo de enfermedades como el cáncer o la infertilidad, así como anomalías inmunológicas, metabólicas, cognitivas y de conducta. Al final del día, el plástico que pensamos que desaparece cuando lo tiramos a un cesto, vuelve a nosotros para enfermarnos.

Parece desolador. Pero, como siempre, podemos hacer algo al respecto. Siempre podes decidir no utilizar bolsas plásticas, separar los residuos para que se reciclen y sobre todo no tirar basura en la playa…ya viene la temporada y desde Compromiso Eco te invitamos a que sean unas vacaciones conscientes.