Mientras algunos reducen el sueño a su mínima expresión porque creen que “pierden el tiempo”, otros simplemente darían lo que sea para poder dormir en toda la extensión de la palabra. Independientemente del tipo de persona que seas, la realidad es que muchas veces dormimos menos de lo que necesitamos para descansar.

Cuenta la leyenda que Albert Einstein necesitaba al menos 10 horas de sueño diarios y que hasta Winston Churchill se tomaba su tiempo, entre batalla y batalla, para tomar una siesta.

Los expertos coinciden en que los adultos deben dormir entre 6 y 8 horas diarias. Las consecuencias de un sueño insuficiente son bastante conocidas: aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y trastornos de ansiedad y depresión, genera déficit de atención, irritabilidad y cambios en el humor, tendencia al sobrepeso, alteraciones hormonales y un mayor riesgo de sufrir accidentes.

Para poder dormir mejor, los expertos recomiendan tener una rutina. “Nuestro organismo está acostumbrado a ciclos estables”, indica Pablo López, psicólogo y coordinador del área de trastornos de sueño del instituto de Neurociencias INECO. “Para eso, es importante ser regular a la hora de acostarse y levantarse, además de evitar tomar mucho líquido y bebidas estimulantes, como el café, o hacer ejercicio físico en forma frecuente en horas próximas a dormir”. López también recomienda generar un entorno que favorezca el sueño y tratar de reducir el uso del celular o la tele, ya que la luminosidad de las pantallas activa nuestro sistema atencional y transmite un mensaje contradictorio a nuestro cerebro.

Si todavía no tenés aceitada una rutina de sueño, el entorno cercano al mar y la menor contaminación auditiva te van a ayudar a que cueles un buen descanso en tu agenda cuando vengas a Costa Esmeralda.