Unos días atrás, llegó a nuestra playa una ballena Fin.

Un grupo de propietarios que identificó al animal junto al equipo de Costa Esmeralda contactaron a responsables en la materia y fue así como acudieron al lugar: miembros de la Fundación Mundo Marino, la ONG Naturalistas Gesselinos junto a guardaparques de la Reserva Natural del Faro Querandí y personal de la Dirección general de playa y ambiente del Partido de la Costa. Fue una ardua tarea, en la que trabajaron en la necropsia del animal y encontraron indicios de fallas hepáticas en su sangre. A su vez, extrajeron muestras para determinar la causa de muerte y se trabajará en la recolección de sus piezas para reproducir el esqueleto, ya que se trata de una especie en extinción.

 

Sobre la Ballena Fin

Familia: Balaenopteridae
Nombre científico: Balaenoptera physalus (Linnaeus, 1758)
Nombre común: Ballena fin

Es un Cetáceo con barbas o Misticeto, lo que indica que se alimenta mediante la técnica de filtrado. Pertenece al grupo de los Rorcuales, estas ballenas se caracterizan por ser enormes, pueden llegar a medir hasta 30 metros de largo y pesar hasta 55.000 kg. Tienen un formato estilizado con aleta dorsal falcada y rostro plano. Se alimentan principalmente de Eufáusidos (crustáceos pequeños conocidos como krill), cardúmenes compactos de peces pelágicos pequeños y calamares, variando la predominancia del tipo de presas en su dieta según el área geográfica. Algunas poblaciones del hemisferio sur se desplazan durante el verano hacia aguas antárticas para alimentarse. Su único depredador natural es la orca Orcinus orca.
Este Rorcual es considerado por los científicos como una de las ballenas más sociables de entre sus pares.

 

Esta especie ha sido una de las más intensamente capturadas y su recuperación depende de su protección. Se estimó que la población mundial ha disminuido en más del 70% en las últimas tres generaciones (1929–2007). La mayor parte del declive global en las últimas tres generaciones se atribuye a la gran disminución en el hemisferio sur. Por tal motivo, se clasifica a la especie como En Peligro (EN).
En la actualidad, los principales riesgos a los que se enfrenta son las colisiones con embarcaciones y la contaminación acústica que se genera por diferentes actividades humanas como la exploración sísmica. Aunque en menor medida, también puede verse afectada por la captura incidental en redes de pesca.

¿Existen actualmente programas de monitoreo? 

Sí. Se está realizando en la última década un programa de monitoreo diario de ballenas rorcuales en el centro y sur del Golfo San Jorge desde el Museo Educativo Patagónico, avalado por el Consejo Agrario Provincial (autoridad de aplicación de fauna de la provincia de Santa Cruz).

 

GENTILEZA FOTO: Abel Escobar, guardaparque de la reserva natural Querandí.