Domingo de Ramos: mensaje del Padre Jorge

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Quiero mandar un mensaje a todo Costa Esmeralda, donde celebro misa hace tantos años ya. Seguramente que todos estarán pasando un momento muy especial. A toda esa gente a quien realmente quiero mucho, que me ha dado tantas satisfacciones, con quién he compartido tantas celebraciones litúrgicas, donde he logrado tantos amigos, que me han ayudado siempre. Quiero mandarles un mensaje muy especial: sé que estamos pasando un momento muy difícil, estamos sufriendo, tenemos miedo, pero tenemos que tener tres virtudes teologales que no nos deben faltar a ningún cristiano: Fe, Esperanza y Caridad. Y sobre todo, pedirle al buen Jesús que nos acompañe en este momento. La oración nos hace fuertes. Sabemos que el sufrimiento es inherente a la condición humana. Jesús también sufrió. Él, quien un día como hoy, Domingo de Ramos, entró glorioso en Jerusalén y fue aclamado con palmas. pero sin embargo, el Viernes Santo se acercaba su muerte. Él ya sabía todo eso, pero también sabía que tenía que ofrecer su vida por todos nosotros. A él hay que llegarle con la oración, rogarle: «Señor, dentro de todo lo que estamos viviendo te damos Gracias, Gracias porque de alguna manera esto no ha a acercado a vos y nos ha hecho reflexionar.  Nos ha hecho pensar en lo esfímero de nuestra existencia» Unos días atrás murió de Coronavirus el Presidente del Banco Santander, y su hija mandó un mensaje diciendo: «Nosotros somos multimillonarios, pero papá se murió por la falta de aire, y la plata quedó en casa». Lo que nos deja pensando en que al dinero hay que darle el valor real que tiene. El hombre no es sólo carne, también es espíritu y momentos como estos tienen que ayudarnos a buscar lo esencial, a cultivar ese espíritu, a ser solidarios, a entender que hay tantos hermanos nuestros que nos necesitan, y colaborar para hacer una sociedad mejor. Un mundo mejor. Una Argentina mejor. Creo que la enseñanza que nos deja esta cuarentena es aprender a pensar primero y hablar después, a no juzgar, a no acusar, a ser realmente solidarios en el amplio sentido de la palabra. Y por eso este momento  nos viene bien, cuántas veces en la Parroquia he dicho: qué lindo es un momento de silencio, de encuentro con Dios y con los demás. Para ser solidarios, buenas personas, para no creernos que somos ni más ni menos que los demás, para dar un valor inmenso a ese regalo que hemos recibido que es la vida. Cuidemos la vida. Para poder surgir de todo esto con grandes enseñanzas para hacer un mundo mejor. Este mal es mundial, el mundo entero padece este virus. Tenemos que sacar un gran enseñanza de esto. Tratemos de encontrarle un sentido a lo que estamos padeciendo. Que sea Jesús quien nos ilumine con sus enseñanzas, y que aprendamos con un corazón generoso, abierto, para poder escuchar la Palabra y esa Palabra ponerla en práctica en la vida. Los acompaño con mi oración, y quiero que realmente todos ustedes salgan airosos de esta situación y puedan algún día decir: Gracias a Dios. Ese Dios que nos dio la vida, que es Amor, que es Esperanza, que es Templanza, que es Compasión y que es Misericordia. Y que es Dios los ilumine para que podamos encontrarnos con él y con nosotros mismos. Para que seamos cada día mejores personas. Que la Bendición de Dios que es todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre cada uno de ustedes y permanezca para siempre. Hermanos, hasta que nos volvamos a encontrar.